Quizás fue eso, si, solo un "flechazo" de niños. Por eso me olvidé y luego, con los años apareces y me despiertas, me despiertas de una forma más elevada, porque ya no éramos niños.
Llegué a un punto que quería tanto de ti que, probablemente me enamorase, pero tu nunca has visto nada.
No te escribo esto como una carta de amor ni nada, sino para despedirme, porque me voy, y solo así tendrás en tu decisión romper o no este trozo de papel, porque no es lo mismo darle a la tecla "borrar conversación" en el móvil, que romper mis palabras y sentimientos aquí expuestos.
Créeme, yo jamás pensaba verme en esta situación, y lo siento, siento haberme dejado llevar por los sentimientos y haberte querido tanto, pero ya te lo dije una vez, somos muy distintos y yo también lo soy a la gente que te rodea, y nuestra verdadera diferencia es lo que yo te he querido y lo que tu a mi no, pero es normal, nadie decide a quien querer.
Te doy junto a este papelucho de cosas que no te gustan la primera pulsera que hice, que te dije que era para ti, para que te diera suerte. Haz lo que quieras con ella, es tuya.
Y bueno, solo me queda decirte adiós para siempre y que seas feliz. Realmente, que sabe del amor quien no ha tenido que renunciar precisamente lo que más amaba. Si, yo.
Te deseo suerte porque la necesitas, y que encuentres a alguien que te haga recordar lo distinta que era yo y lo que podría haber cambiado todo.
Adiós para siempre..
Andrea
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